Foto de Óscar Berrocal.Historias de algunos menores sufriendo en esta ola invernal. Mayor hacinamiento, infecciones cutáneas y problemas respiratorios, entre las otras amenazas que trae consigo el mal tiempo por estos días.
Un niño de no más de cuatro años, con pantalón azul, zapatos negros, medias blancas y torso al aire, camina con maestría por los escombros de la que era la calle 63C entre carreras 9 y 10, en el barrio El Bosque.
Con su barriga grande, el infante se divierte en medio de la tragedia bajando y subiendo, una y otra vez, la montaña de materiales en la que quedaron reducidas las viviendas que se desplomaron en este sector.
Con la inocencia propia de su edad, el menor es ajeno a los estragos que la ola invernal ha dejado en su barrio. Igual de inocente, pero sufriendo quebrantos de salud, vive por estos días la hija de Leinis Montes.
